Taza número 1
Esas veces en la que comienzas la historia
Mamá miraba la mesa como si pudiera ver a través de ella o eso pensaba, no entendía que es lo que miraba con tanta atención si sólo había un mantel blanco sobre nuestra mesa cuadrada de desayuno, comida y cena.
Hice ademán de levantarme pero lo pensé mejor y me quedé en mi lado del sofá, aquel que estaba debajo de la venta. Estuvimos así durante un buen rato, ella mirando el mantel y yo mirándola de vez en cuando.
-¿Hay algún concurso?- la voz de mi padre me quitó del trance y levanté la vista hacia él. Sus ojos marrones claros me miraron con alegría, Sí lo sé, ¿Cómo unos ojos pueden mirarme con alegría cuando se supone que esa emoción tiene su desembocadura en una sonrisa, risa y hasta lágrimas? El caso está en que a veces me siento poeta.
Mi padre me hizo la señal y me levanté de un salto del sofá, me despedí de mi madre que ya estaba de camino a la cocina y seguí a mi padre hasta el coche. Hoy había reunión de viejos estudiantes de su instituto o algo así intentó explicarme mi padre pero creo que no presté demasiada atención a esa parte de la historia.
Llegamos al edificio de....
Un momento, ¿He dicho ya que cojas tu taza de té? ¿No? Pues ve a por esa taza de té porque nos espera una "tetera interesante".
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